domingo, 22 de enero de 2017

Mi segundo positivo


          Como cambia la mente cuando has pasado por un aborto. Como cambian las conversaciones con tu pareja a la hora de volver a intentarlo, como te frenas para no ilusionarte, o al menos yo no me permitía hacerme ilusiones. Pero cuantas veces oí "es normal" o "pasa mucho" cuando tuve el aborto. Acabé odiando que me dijeran eso, pero al final me lo creí.
          Segundo intento. Bingo! Y de nuevo positivo. Pero la reacción fue de indiferencia ocultando miedo e incertidumbre. ¿Como se reacciona a esto? ¿Te permites volver a imaginar su habitación? ¿A pensar en nombres? ¿A pasear por la sección de bebés? Ni de coña, o al menos al principio. Por que llega un momento que piensas que es improbable que vuelva a pasar, que lo habitual es una vez, y esta es la buena.
          Cambiamos de ginecólogo, y aún sigo pensando que es el definitivo, al menos hoy por hoy quiero que sea él quien me lleve absolutamente todo, hasta el parto. También es muy sincero, igual te da la enhorabuena como te cae la bronca. Me recomendó un par de libros porque me vio con ganas de absorber información, una no puede estar embarazada y seguir haciendo su vida como si nada, no señor, yo no valgo para eso.
          Fue una primera cita, con su ecografía incluida, muy informativa, me recetó de primeras progesterona (Progefik), esperar, y disfrutar, así, tal cual puesto en el informe. Pero también me recomendó cogerme la baja, algo raro había visto, no había un latido claro, estaba solo de 6 semanas y era pronto para cualquier cosa. Pero me dio esperanzas, y no quise hacer caso de su duda.
          Maldita progesterona, esto es lo que deben sentir las embarazadas que tienen náuseas. Que horror, sueño y náuseas a partes iguales. Pero era feliz, no había dolor o malestar que pudiera quitarme esa sensación, "esta vez sí". Enseguida me noté hinchada y la ropa empezaba a ser un problema. Me atreví a comprar alguna cosita, me permití mirar precios de carritos, y al final acabamos por contárselo a la familia, esta vez sólo a la familia.
          Me hice 5 test de embarazo, casi todos los que me quedaban, al fin y al cabo no los volvería a necesitar. Me encantaba ponerlos en orden y ver como la beta salía cada vez más intensa. Los síntomas eran ya muy obvios y solo esperaba que pasaran las 12 semanas para dejar la progesterona y empezar a encontrarme mejor.
          No llegaría tan lejos.



Señora S.
         
         

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